Últimamente ha habido, y hay, una fuerte tendencia, entre los sectores cristianos progrisistas, a reducir, prácticamente, todos los textos, las actitudes y la relación organizativa de la iglesia a los textos y actitudes de los 4 evangelios. El gran adalid de esa tendencia fue el profesor andaluz José María Castillo.
Se tiende a creer que, con una gran parte de la Biblia reconocidamente inútil, y la que no és inútil, está olvidada, solo quedan como textos básicos los 4 evangelios.
Creemos que Jesús de Nazaret era una muy buena persona, i ademàs, adoptó una actitud militante, o profética, con la idea de mejorar la sociedad. Sin embargo, tuvo poco tiempo...
Y creemos que, además, no hay que confundirlo con todo lo que dijeron de él sus evangelistas: ese error fue «muy grave». Y nunca se ha hablado de él.
Aunque una gran parte de los evangelios sí es utilísima y fuertemente cristiana, no se puede decir lo mismo del conjunto, porque es un texto manipulado de cabo a rabo. Es un texto (o bien unos textos) que fueron falseados por tres circunstancias generales:
1: La suposición, nunca demostrada con fechas, porque no existen, de que la predicación de Jesús duró alrededor de tres años. Nosotros hemos hecho pruebas y hemos llegada a la conclusión de que apenas duró un año.
2: Todas sus acciones se basaban en que se trataba de una persona con fuertes dosis de poder, poder que demostraba con muchas acciones milagrosas, las cuales, sin embargo, NO eran las que más habrían servido para corregir lo que en aquellos tiemps, como en todos, era más necesario: la justicia.
3: En sus predicaciones, se hablaba muchas veces del Reino de Dios. Sin embargo, no existe, en las copias actuales, relación alguna del contenido previsto para este reino como voluntad divina, aunque fuera algo simple. Sí, existe la voluntad de ocuparse de ello, en un caso, explicado por autores distintos: «No creáis que he venido a anular los libros de la Ley y de los Profetas; no he venido a anularlos, sino a llevarlos a la plenitud.» Y otra cita con valor semejante.
Nosotros aconsejamos separar la persona y sus actitudes (con la limitación del tiempo de que dispuso) del mito que con él se ha creado. Esforzarnos en distinguir lo que, según el concepto que tenemos de él, podemos estar seguros de que són palabras suyas, de aquellas que nos parezca que le hicieron decir sus evangelistas.
Nosotros hemos elaborado, buscando la autenticidad, los textos «La flor i nata dels evangelis» y «La flor y la nata de los evangelios», que os ofreceremos a continuación.
PagèsFerret
Escriptors
“Somnis de justícia”